Martha

martha-small2La Protagonista: Martha Patricia Dueñas

Edad:  50 años

Ocupación: Administradora de Empresas con Postgrado en Gerencia de Mercadeo

¿A qué te animaste?

Me animé a dejar todo lo conocido: mi familia, mi país (Colombia), mi empresa y reconstruirme a partir de una tremenda crisis personal y económica que me dejaron devastada y que me había hecho perder la sonrisa y hasta la esperanza. Llegué a Buenos Aires, un poco huyendo de mi pesadilla de fracaso, buscando mil respuestas a preguntas internas, deseando sanar mis heridas, superar mis miedos y tratando de entender que era lo que realmente y vehementemente deseaba mi alma y cual era mi pasión. Esa respuesta llegó: deseo volver a tener un emprendimiento propio relacionado con mi pasión y mayor habilidad, que es el servicio a las personas, o como se conoce en el ámbito empresarial: servicio al cliente. Sólo que en esta oportunidad decidí que haría las cosas en orden, con estrategia y sin emocionalidad, dejando el pasado con sus triunfos y derrotas atrás y aprendiendo de los errores, ya que en mi país, aunque tuve en general una vida profesional exitosa, también tuve dos empresas con las cuales había fracasado y esto me había lastimado profundamente.

Aquí en Buenos Aires, en valiosísimos espacios de encuentro conmigo misma, fui avanzando en mis senderos interiores y las respuestas poco a poco fueron llegando a mí y entendí que esta era una nueva y maravillosa oportunidad para “volver a empezar”, algo así como un renacimiento: levantarme de mis cenizas como el ave fénix y aprovechar el conocimiento que da la experiencia y la madurez y con las certezas que se tienen, cuando se escucha al corazón. Entendí que los obstáculos no estaban fuera, sino dentro de mí y que mi alma y mi vida trascienden mucho más allá de los títulos, diplomas, la universidad donde estudié, el status social y todas aquellas “fachadas” que son solo importantes para el ego. Entendí que soy más que un trabajo, como bien se llama esta organización y que era capaz de arriesgarme a hacer cosas nuevas, estar en empleos de menor responsabilidad que los que había tenido en el pasado, vivir con austeridad y que mi esencia siempre seguiría intacta, independiente de las apariencias y del “qué dirán”.

La crisis me dio la oportunidad de volver a empezar y reconstruir el camino hacia mi objetivo: volver a tener mi emprendimiento en un plazo no mayor a cinco años y para ello organicé una estrategia para conseguir un empleo que me diera la posibilidad de sostenerme y organizadamente comenzar a ahorrar para lograr este objetivo y alcanzar mi sueño.

¿Cuál fue tu mayor obstáculo?
En principio no fue fácil, tuve que dar batallas en contra del prejuicio de la edad y la dificultad que implica reinsertarse laboralmente luego de los 35 años; las dificultades económicas y políticas de Argentina; el hecho de ser extranjera; la adaptación a una nueva cultura y costumbres; mi miedo al fracaso y las inseguridades de no lograr mi propósito. Me esforcé mucho, mi familia me animó y me acompañó, me enfoqué en el objetivo de conseguir un trabajo, inicialmente con el cual pudiera sostenerme y comenzar una nueva vida en este país. Pero siempre con el objetivo claro, no desaproveché ningún día sin enviar nuevas postulaciones en los buscadores de empleo, sin tocar puertas, sin recomendar aquí y allá, sin ampliar mi red de contactos argentinos en las redes sociales, sin crear opciones de trabajo como independiente, sin aprender cosas nuevas que me pudieran servir en un momento dado, para trabajar y generar ingresos. Al mismo tiempo trabajaba interiormente en mí misma, en ser más humilde, en ser creativa, en ser persistente, en ser más valiente, en ser disciplinada y organizada. Regresé a mi esencia y me reencontré conmigo misma, pues en medio de la crisis, me había perdido. Al mismo tiempo comencé a cuidar más de mi misma, a ser más consciente de mi salud, de mi estado mental y físico, a amarme. Me esforcé en enfocarme y aprovechar de la mejor manera cada momento del día para “trabajar buscando un trabajo”, entendiendo que el tiempo es un recurso absolutamente valioso que hay que aprovechar y valorar, porque pasa demasiado rápido. Hubo días en los cuales sentí que me rendía, que el esfuerzo no tenía sentido, que a lo mejor Buenos Aires no era para mí, que era mejor “huir” hacia otro lugar, pero sacaba fuerzas de mi interior y volvía a empezar.

De repente, luego de cuatro meses de estar en Argentina y de arduo esfuerzo, todo comenzó a moverse de una forma maravillosa y ya no solo tuve una propuesta de trabajo, sino dos que se complementaban muy bien por horarios, distancias e ingresos. Por otra parte, recibí un tercer ofrecimiento, que aún está pendiente de definirse y es una opción interesante. Parecía que el universo conspiraba con mi deseo, parecía que por fin algo llegaba a mí, luego del esfuerzo y la constancia. Es así como al día de hoy ya estoy contratada en dos part time en áreas que son de mi conocimiento y experiencia y cuyos ingresos me van a ayudar de una forma importante para comenzar nuevamente a construir mi camino y dirigirme hacia mi objetivo final: mi emprendimiento personal.

¿Qué hiciste para trascender ese obstáculo?

Trascendí a esta experiencia tranquilizando las emociones, adquiriendo nuevas disciplinas, disminuyendo las expectativas, trabajando mucho en mí misma, en ser mejor persona, en concientizarme con respecto a mis experiencias y errores cometidos en el pasado para hacer alquimia y transformarme, avanzar a pesar del miedo y ser persistente y consistente con mi sueño. Hoy entiendo que este ha sido un camino espiritual en todo el sentido que sin duda me ha hecho mejor persona.

¿Qué le dirías a quienes aún no se animaron al cambio?

Mientras estemos vivos hay esperanzas. Cada nuevo día de vida es una nueva oportunidad para comenzar de nuevo, para liberarnos de los lastres y equipajes excesivos en la vida, para ser mejores personas, para seguir avanzando. Nunca es tarde para arriesgar, conocer, aprender, avanzar. Si estamos vivos, es porque nos movemos con el cambio. Solo lo inerte no cambia. Si nos equivocamos o si nos caemos, no importa. Nos levantamos y volvemos a empezar. Esa es la vida! Encontrar cual es la pasión que nos motiva, aquello por lo cual trabajaríamos aún sin recibir dinero y que nos haría inmensamente felices y hacer lo posible por realizar esa pasión, ya es un triunfo. No importa el resultado, disfrutemos del viaje con una enorme sonrisa.

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2 respuestas a Martha

  1. stella maris dijo:

    esta fantástico, levantarnos y volver a empezar, día a día, paso a paso y sonreir…

  2. Keyla dijo:

    Martha, aplaudo tu actitud, te felicito y me alegro por vos y por la gente que puede inspirarse en tu vivencia.

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